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Políticas de acceso a bases de datos

¿Cuáles son las políticas sobre el acceso a las bases de datos de la UM?

Hasta ahora -en mi area- nunca no he dado claves a los usuarios. Lo que hago es sugerirles que recurran a Néstor para obtener las claves de acceso.

Creo que se nos olvidó discutir este tema en nuestras reuniones anteriores sobre el reglamento.

Obviamente, los estudiantes matriculados tienen derecho al acceso remoto de las bases de datos, pero ¿cómo se verifica su estatus?

¿Podemos dar las claves a los estudiantes de maestría que cursan a distancia y en modalidad presencial?

Agradecería sus puntos de vista al respecto. Gracias.

Traducción resumida del artículo “La biblioteca de fe: una exploración del papel de la biblioteca en una universidad adventista” de Keith Clouten

El tamaño pequeño de las escuelas primarias y secundarias adventistas y sus respectivos presupuestos explican que sus bibliotecas –si es que existen- tengan pocos recursos y que sean sumamente inadecuadas usando estándares modernos.

El estudio Valuegenesis, llevado a cabo entre los años 80s y 90s en EE.UU revela -entre los logros de la educación adventista- el hecho de que el 66% de sus estudiantes de preparatoria entran a la universidad en comparación con un 30% de las escuelas públicas.

Dicho estudio identifica decenas de problemas y retos específicos que enfrenta el programa educativo de la iglesia. SORPRENDENTEMENTE la biblioteca no se identifica como un area problemático. El estudio no da ni siquiera una sóla mención al tema de la biblioteca. Este hecho es doblemente sorprendente cuando uno considera el papel de la biblioteca en la educación contemporánea con su énfasis en la integración de los recursos de la biblioteca con la instrucción en el aula.*

Un observador podría concluir que las bibliotecas en las escuelas adventistas son consideradas no esenciales o hasta indeseadas. La situación de las bibliotecas en las escuelas de educación superior adventista es diferente debido quizá al requisito de la acreditación. ¿O es que el sistema de creencias adventista está en pugna con el desarrollo de colecciones de bibliotecas?

Ellen G. White aconseja que los jóvenes deben ser entrenados a ser pensadores y no sólo reflectores de las ideas de otras personas. Sus palabras están en armonía con la teoría de educación moderna que exige que se enseñe a los estudiantes a investigar, pensar críticamente e independientemente, a interpretar y evaluar información y a sintetizar datos.

Pero el aprendizaje creativo y los métodos de investigación se logran sólo con acceso a una amplia gama de recursos. La biblioteca se convierte verdaderamente el corazón del campus. Sin ninguna duda, la filosofía de EGW apoya estos métodos de instrucción y sus conceptos están a la altura de los actuales con énfasis en los métodos de aprendizaje individual y el desarrollo del pensamiento crítico.

No es suficiente sólo con reunir los estándares cuantitativos de colección sino también desarrollar acuerdos para compartir recursos dentro de la región geográfica de la institución. Ninguna biblioteca de hoy puede ser una isla y pretender ser auto-suficiente.

Un sistema de educación que enfatiza la adquisición de destrezas de estudio y pensamiento requiere de una colección balanceada y de los recursos más avanzados.

La biblioteca no debe relegar a una esquina las publicaciones de la iglesia y darles un lugar secundario. La vasta mayoría de las publicaciones del sigo XXI conllevan perspectivas que están en contradicción con la perspectiva cristiana. Por esta razón, la biblioteca adventista debe dar precedencia a las publicaciones académicas compatibles con una visión cristiana cuyo número e importancia van en aumento. Es su deber identificar y adquirir estos materiales.

Dentro del medio ambiente de una universidad cristiana se debe animar a los estudiantes a investigar la verdad comprobando sus descubrimientos dentro de un recuadro bíblico. Para esto la biblioteca debe proveer una diversidad de materiales de aprendizaje que reflejen una variedad de puntos de vista e interpretaciones.

Las políticas de colección de la biblioteca deben reconocer que el fomento a la libertad académica no le impide llevar a cabo su misión redentora. Según EGW “El propósito de la educación; el gran propósito de la vida es restaurar en el ser humano, la imagen de su Hacedor.”  La imagen de Dios incluye el regalo de la libre agencia o libertad de elección. El poder de la libre elección no es todo lo que se entiende con la expresión “imagen de Dios.” La frase asume una elección a favor de Dios. De ahí se desprende que la biblioteca tenga la obligación de rechazar libros o material que comprometan los ideales de la institución, comprendiendo que -a veces- ciertos valores morales, sociales o eclesiásticos tienen precedencia por encima del valor de la libertad de expresión y exploración.

La biblioteca debe conducir un programa fuerte de instrucción bibliográfica. Es muy probable que los estudiantes de recién ingreso provenientes de pequeñas académias adventistas tengan destrezas mínimas de uso de la biblioteca.  Dada la cada vez mas compleja naturaleza de la obtención de información y de los recursos de referencia, es aconsejable que una universidad adventista tenga un programa fuerte de instrucción bibliográfica. Sin dicho programa los estudiantes se las arreglarán para aprobar sus estudios y graduarse, pero serán graduados deficientes; no el tipo de personas educadas que Arthur Holmes –autor del libro La Idea de una Universidad Cristiana- describe:

“La persona educada muestra independencia y creatividad de mente para crear nuevas destrezas y técnicas, nuevos patrones de pensamiento. Tal estudiante ha alcanzado la habilidad de investigar, el poder reunir, cernir, manejar nuevos hechos, materiales y situaciones novedosas. El cristiano educado ejercita el juicio crítico y manifiesta la habilidad de interpretar y evaluar información, particularmente en relación con la revelación cristiana. Tal persona actúa creativamente y habla convincentemente y con claridad a las mentes de sus colegas; el cristiano educado debe estar familiarizado con el mundo de las ideas y de las personalidades.”

Un programa de instrucción bibliográfica diseñado cuidadosamente no debe sólo incluir métodos de investigación sino también introducir al estudiante a una amplia gama de recursos de referencia para accesar literatura cristiana, por ejemplo el índice de publicaciones periódicas adventistas.

Si nuestra filosofía educacional es efectiva y el entrenamiento de la mente es tan importante como el entrenamiento manual, los miembros de la biblioteca tendrán oportunidades únicas para enseñar valores y destrezas a los estudiantes que emplean en la biblioteca. Su influencia puede ser tan significativa como la del maestro en el aula. Los miembros del personal de la biblioteca serán personalmente bendecidos mientras trabajan con los estudiantes y les proveen amistad y consejo. Su trabajo puede ser una actividad redentora.

La biblioteca puede explorar formas creativas para servir a su comunidad proveyendo servicios dentro y fuera del campus y promoviendo el punto de vista cristiano al proveer una sala amueblada apropiadamente para la meditación espiritual, reuniones de discusión de libros, clubs de lectura, seminarios con oradores locales o invitados que ofrezcan perspectivas cristianas de temas de interés actual, lecturas públicas por los autores cristianos de sus obras, etc.