Noción de Tiempo

En cierta ocasión un orador dijo que México era el país del mañana no porque se perfile entre las naciones con más potencial sino porque la actitud de su gente, por lo general, es de postergar las cosas. Esa desidia ha llegado a ser uno de los rasgos del carácter nacional. Para los colegas de trabajo que vienen de otros países, tener que lidiar con esta actitud resulta ser una verdadera frustración. “Después” “al rato” “mañana” son expresiones elusivas, huecas de exactitud.  A veces, su uso es una táctica inconsciente y consciente de huída, para no afrontar una situación difícil. Alguna vez nos ha tocado experimentar este letargo con procesos empresariales o gubernamentales. Piden requisito tras requisito y al final, al ya no tener más excusas para afrentar la realidad, le dan la negativa. ¿Y por qué no se lo dicen a uno desde el principio? 

Un después puede significar horas, días o nunca. Lo trágico es que uno no se da cuenta de lo frustrante que puede significar para aquellos que están acostumbradas a un “Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” (Mateo 5:37)

El entorno tiene su influencia sobre nosotros, porque es una ley de que “somos transformados a la imagen de lo que contemplamos”, salvo que conscientemente resistamos esta corriente que nos circunda.  Al resistir y romper círculos viciosos, tradiciones, costumbres y actitudes heredadas o cultivadas, llegamos a ser luz en la oscuridad.  

La literatura médica —lenta para confirmar la veracidad de los testimonios— vincula el uso de los picantes con la irritación del sistema nervioso al cual pertenece el cerebro.  ¿Será que el picante no sólo adormece nuestra sensibilidad del gusto sino también adormece nuestra noción del tiempo? Existe aparente evidencia para sustentar esta declaración. Dado que la ciencia está atrasada unos 100 años con respecto a las pautas médicas confiadas al pueblo adventista, habremos quizá de esperar para que esta hipótesis se confirme.

A medida que nuestro ambiente de trabajo se torna híbrido (presencial y virtual) el efecto de esta falta de exactitud en cuanto a palabras y comportamiento se agudiza.  Son famosas las autopistas alemanas por su falta de límites de velocidad. Conducir despacio se convierte en un peligro para los demás.  De manera semejante, cuando uno entra a la autopista de la información habrá que saber y cumplir con ciertas expectativas. Tomemos el asunto del correo electrónico. Se recomienda en las guías de etiqueta electrónica que se contesten todos los correos electrónicos máximo dentro de un plazo de 24 horas.  Hay ciertos comunicados que no requieren réplica, pero que por cortesía, se pueden contestar con un simple: “He leído su correo. Gracias por la información.” Una noción adormecida del tiempo no va de acuerdo a las exigencias de los tiempos actuales. Ciertas decisiones requieren que la información fluya y que fluya rápido.

“Si corriste con los de a pie, y te cansaron ¿cómo contenderás con los caballos?” —(Jeremías 12:5)

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