Referencistas Móviles

Se hace énfasis en la necesidad de brindar al usuario avenidas para permanecer conectado a la biblioteca.  Las bibliotecas cada vez más se van adaptando a un mundo que exige conveniencia.  En la era digital es de esperarse que las bibliotecas cuenten con un sitio Web.  Sin embargo, hay todavía muchas bibliotecas sin presencia en Internet y sin un catálogo electrónico accesible en línea.  Dedicar una línea telefónica es un avance en este camino hacia la apertura y la conveniencia. 

Con el advenimiento de las tecnologías de e-mail y chat, el acercamiento se ha ido consolidando más.  El reto ahora es brindar un acercamiento contínuo.  De ahí el surgimiento de las cooperativas de referencia por medio de Internet.  Ya no es suficiente poder enviar una consulta a la biblioteca y esperar a que le contesten a uno –si es que contestan.  El usuario quiere o espera que se le atienda en el momento, cuando necesita ayuda.  Aún los formularios en línea han sido reemplazados por mini-aplicaciones que permiten al usuario conectarse inmediatamente, en vivo, sin tener que llenar un formulario y proveer datos como el nombre, correo electrónico, pregunta y otros datos. 

Sin embargo, los nuevos hábitos de los usuarios exigen un mayor acercamiento a ellos, por medio de la incorporación de estas mini-aplicaciones en los sitios de redes sociales como Twitter, Facebook, LinkedIn, MySpace, y mucho más.  Pero esto no es el final, también hay que llegar a los teléfonos móviles. Y es precisamente ese acercamiento que recientemente anunció QuestionPoint y la empresa Mosio (Text-A-Librarian). Se trata de integrar ambos servicios para que los usuarios puedan comunicarse con su bibliotecario virtual desde sus teléfonos móviles.  El servicio (en su fase inicial) estará dispuesto en EE.UU y ojalá pronto en otros países, incluido México.

La euforia por hacer del referencista una entidad móvil no recibe todavía el debido énfasis. ¿Se espera que sea el referencista el que siempre espera en su silla? ¿Por qué no incentivar al referencista a abandonar su sedentarismo?  Existe ya la posibilidad de navegar en todo territorio nacional en varios países de Europa sin necesidad de cables.  Se necesita sólo una mini-laptop y una tarjeta de teléfono móvil. Pero llevar una lap top –por más mini que sea- no es de lo más práctico y tiende a ocasionar miradas extrañas.  Lo óptimo es poder hacer referencia vía un teléfono móvil potente como los nuevos android (que no usan teclados físicos sino digitales).  Así que decidí comprar un teléfono Google HTC android, pero para mi sorpresa, no tiene Adobe Flash integrado.  El software de QuestionPoint funciona a base de teconología Flash.  No me conformaba a aceptar que no hubiese un teléfono con Flash, así que me di a la tarea de buscar y me enteré que el teléfono Google HTC Hero –y otros- tiene Flash integrado.  Esta vez no cometería el error de comprar otro teléfono y terminar coleccionando aparatos inservibles para mi ocupación.  En la tienda me dejaron abrir un HTC Hero y conectarme a Internet para asegurarme de que funcionaba para el software de QuestionPoint que usamos en la biblioteca de la Universidad de Montemorelos.  La última fase de la autenticación no logró pasar.  Quedé contento de que por lo menos no cometí el mismo error de comprar algo que no me sirve para lo que lo quiero, pero también insatisfecho de que no se haga el mismo esfuerzo por hacer del referencista una entidad móvil. 

Sé, no obstante, que es sólo cuestión de tiempo para que la profesión del referencista pueda también ser portátil y discreta…”Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” (Salmo 40:1)

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