Máquinas espirituales

En el libro de Ray Kurzweil, “La Edad de las Máquinas Espirituales” se dan ciertas pautas acerca de cómo será el futuro en el contexto de las relaciones de los seres humanos con las computadoras. En este libro el autor comienza haciendo un repaso de cómo la humanidad ha ido integrando las máquinas al cuerpo humano por razones médicas. Esta integración avanzará, según el autor, hasta que las mismas máquinas comiencen a demandar el reconocimiento legal como entidades conscientes. Para ese entonces (año 2020) la diferencia entre un ser humano y una máquina será muy difícil de reconocer. Lo seres humanos se habrán implantado en sus cerebros chips de información que los harán más eficientes. Todo el conocimiento estará también disponible en esta central global virtual. Podremos descargar nuestra identidad y dejar que la entidad virtual siga “viviendo” y así habremos alcanzado la inmortalidad. Es decir, según Kurzweil, la humanidad creerá que estas entidades en verdad tienen consciencia y merecerán el trato y protección legal. La humanidad creerá en la mentira, “ciertamente no morirás”

Todo esto pareciera una perversión del concepto humano. Una historia de ciencia ficción de una mente descabellada –desde el punto de vista creacionista. Sin embargo, en el libro 1984, George Orwell trata sobre un sistema totalitario de vigilancia. El libro es considerado una novela, pero cuán semejante empieza a tornarse nuestro entorno a este mundo imaginado. Es evidente que ciertos libros e ideas provienen de una fuente que no es Dios.

Recientemente un grupo de estudiantes del Massachussets Institute of Technology ha desarrollado un sistema computacional llamado Sexto Sentido que toma elementos del mundo real y los integra al mundo virtual con el fin de crear un puente entre nuestro entorno real y el digital usando nuestros sentidos, en especial, y por ahora, el del tacto.

Si el pecado de la amalgamación fue lo que causó que el Eterno destruyera a la raza antediluviana entonces un paralelo a esto podría ser esta amalgamación entre la realidad y la imaginación. Una mezcla de realidad y virtualidad. Esta mezcla o desvirtuación de la creación no se limita al mundo de la tecnología. La vemos también en el campo de la genética. En realidad ocurre en todo nuestro entorno.

En una época pasada llamarían a los inventos actuales actos de brujería o del diablo. No rechazo del todo esta acertación.

Pertenezco a la escuela de pensamiento de los que creen que mucho de lo que ha inventado la humanidad (salvo lo más básico) no es intrínsicamente necesario para nuestra sobrevivencia y bienestar. Esto no quiere decir que mi actitud sea de rechazo a la tecnología, pero me resisto a aceptar de que los así llamados “avances” han resultado en una mejoría integral de la condición del planeta.

Me es un misterio saber porqué Dios permite este estado de cosas. No creo que sea su intención y propósito, pero que lo permite.

Como referencista adventista no atribuyo pecado al uso y aprovechamiento de las circunstancias y medios que facilitan la proclamación del plan de salvación, pero no limito al Eterno a depender en lo que la humanidad descubra o invente para llevar a cabo Sus propósitos. La gran pregunta sigue siendo:

“. . .cuando venga el Hijo del Hombre, ¿hallará fe en la tierra?” Lucas 18:8

El Eje Budapest-Bethesda-Berlín

Se trata de un eje en una guerra de paradigmas.  En este caso en el terreno de batalla de la información.  Había un tiempo cuando las universidades, a parte de haber subsidiado los costos del trabajo de investigación de su cuerpo de docentes, tenían que después pagar el acceso a las publicaciones o bases de datos donde los resultados de dichas investigaciones se publicaban.  Era como un doble castigo.  Los ganadores eran las empresas de bases de datos.  Este paradigma empezó a resquebrajarse en 1991 cuando Paul Ginsparg de Los Alamos National Laboratory creó el servidor ArXiv para hacer disponible trabajos de investigación en el área de la física.  Ahí comenzó el movimiento de lo que ya ni siquiera necesita traducción: Open Access o fuentes de información de libre acceso o acceso abierto. 

La creación del software E-Prints hizo posible que los archivos de acceso abierto pudiesen ser accedidos por todos sin ningún costo.  Recordemos que Acceso Abierto no quiere decir necesariamente libre de costos.  El costo alguien lo tiene que cubrir, que por lo regular son las mismas universidades u organizaciones que fomentan la democratización del conocimiento.

En 1999 se creó la Iniciativa de Archivos Abiertos, misma que, desde entonces, desarrolla normas para hacer posible las búsquedas en diferentes servidores a la vez.  En la capital de Hungría, Budapest, en 2001 los participantes de la reunión del Open Society Institute, cuyo fundador es el magnate George Soros, abogaron por un acceso sin restricciones a los reportes de investigación en todas las disciplinas.  A esta iniciativa le siguieron la Declaración de Bethesda sobre la Publicación de Acceso Abierto (Maryland, EE.UU.) y la Declaración de Berlín sobre el Acceso Abierto al Conocimiento de las Ciencias y las Humanidades.

Otras dos expresiones muy comunes en este nuevo paradigma son: El Sendero Verde al Acceso Abierto y el Sendero Dorado al Acceso Abierto.  El primer “sendero” es la modalidad de poder publicar en una publicación que cobra por el acceso y también en un archivo de acceso abierto.  El segundo es publicar en un archivo de acceso abierto solamente.  Como en todo, ambos senderos tienen sus ventajas y desventajas.  El ideal es la opción dorada.

Las preguntas cruciales en nuestro entorno local son: ¿Podríamos como institución adoptar por completo una mentalidad “abierta” y depender sólo de recursos de libre acceso?  ¿Son los recursos de acceso abierto, hasta ahora disponibles, suficientes para suplir las necesidades de nuestro cuerpo de docentes?  De ser así ahorraríamos recursos financieros que se canalizarían para estimular el espíritu investigador del personal docente de la UM.  Quizá haya que esperar hasta que las organizaciones que otorgan acreditación dejen de requerir acceso a bases de datos por suscripción.  ¿Qué papel debe fungir la biblioteca en este nuevo paradigma?  La tendencia pareciera ser que cada escuela y facultad está desarrollando su propio proyecto de archivos de acceso abierto.  ¿Deberíamos de centralizar esfuerzos y conjuntamente desarrollar un proyecto serio y confiable de archivos de acceso abierto?  Estas preguntas son apremiantes y requieren respuestas bien pensadas.  Sin duda son un reto, pero también una oportunidad para actuar en equipo por el bien común de la institución y ultimadamente para cumplir la misión encomendada.

Las empresas de bases de datos parecen no poder resistir la inercia del movimiento de Acceso Abierto y de vez en cuando otorgan libre acceso a sus recursos.  Al mismo tiempo resisten, como es natural, perder el control de su modelo operativo.  Les falta reconocer lo siguiente:

“No hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” (Romanos 13:1)  “El muda los tiempos y las edades; quita reyes y pone reyes.” (Daniel 2:21)

Noción de Tiempo

En cierta ocasión un orador dijo que México era el país del mañana no porque se perfile entre las naciones con más potencial sino porque la actitud de su gente, por lo general, es de postergar las cosas. Esa desidia ha llegado a ser uno de los rasgos del carácter nacional. Para los colegas de trabajo que vienen de otros países, tener que lidiar con esta actitud resulta ser una verdadera frustración. “Después” “al rato” “mañana” son expresiones elusivas, huecas de exactitud.  A veces, su uso es una táctica inconsciente y consciente de huída, para no afrontar una situación difícil. Alguna vez nos ha tocado experimentar este letargo con procesos empresariales o gubernamentales. Piden requisito tras requisito y al final, al ya no tener más excusas para afrentar la realidad, le dan la negativa. ¿Y por qué no se lo dicen a uno desde el principio? 

Un después puede significar horas, días o nunca. Lo trágico es que uno no se da cuenta de lo frustrante que puede significar para aquellos que están acostumbradas a un “Sí, sí; no, no; porque lo que es más de esto, de mal procede.” (Mateo 5:37)

El entorno tiene su influencia sobre nosotros, porque es una ley de que “somos transformados a la imagen de lo que contemplamos”, salvo que conscientemente resistamos esta corriente que nos circunda.  Al resistir y romper círculos viciosos, tradiciones, costumbres y actitudes heredadas o cultivadas, llegamos a ser luz en la oscuridad.  

La literatura médica —lenta para confirmar la veracidad de los testimonios— vincula el uso de los picantes con la irritación del sistema nervioso al cual pertenece el cerebro.  ¿Será que el picante no sólo adormece nuestra sensibilidad del gusto sino también adormece nuestra noción del tiempo? Existe aparente evidencia para sustentar esta declaración. Dado que la ciencia está atrasada unos 100 años con respecto a las pautas médicas confiadas al pueblo adventista, habremos quizá de esperar para que esta hipótesis se confirme.

A medida que nuestro ambiente de trabajo se torna híbrido (presencial y virtual) el efecto de esta falta de exactitud en cuanto a palabras y comportamiento se agudiza.  Son famosas las autopistas alemanas por su falta de límites de velocidad. Conducir despacio se convierte en un peligro para los demás.  De manera semejante, cuando uno entra a la autopista de la información habrá que saber y cumplir con ciertas expectativas. Tomemos el asunto del correo electrónico. Se recomienda en las guías de etiqueta electrónica que se contesten todos los correos electrónicos máximo dentro de un plazo de 24 horas.  Hay ciertos comunicados que no requieren réplica, pero que por cortesía, se pueden contestar con un simple: “He leído su correo. Gracias por la información.” Una noción adormecida del tiempo no va de acuerdo a las exigencias de los tiempos actuales. Ciertas decisiones requieren que la información fluya y que fluya rápido.

“Si corriste con los de a pie, y te cansaron ¿cómo contenderás con los caballos?” —(Jeremías 12:5)

Referencistas Móviles

Se hace énfasis en la necesidad de brindar al usuario avenidas para permanecer conectado a la biblioteca.  Las bibliotecas cada vez más se van adaptando a un mundo que exige conveniencia.  En la era digital es de esperarse que las bibliotecas cuenten con un sitio Web.  Sin embargo, hay todavía muchas bibliotecas sin presencia en Internet y sin un catálogo electrónico accesible en línea.  Dedicar una línea telefónica es un avance en este camino hacia la apertura y la conveniencia. 

Con el advenimiento de las tecnologías de e-mail y chat, el acercamiento se ha ido consolidando más.  El reto ahora es brindar un acercamiento contínuo.  De ahí el surgimiento de las cooperativas de referencia por medio de Internet.  Ya no es suficiente poder enviar una consulta a la biblioteca y esperar a que le contesten a uno –si es que contestan.  El usuario quiere o espera que se le atienda en el momento, cuando necesita ayuda.  Aún los formularios en línea han sido reemplazados por mini-aplicaciones que permiten al usuario conectarse inmediatamente, en vivo, sin tener que llenar un formulario y proveer datos como el nombre, correo electrónico, pregunta y otros datos. 

Sin embargo, los nuevos hábitos de los usuarios exigen un mayor acercamiento a ellos, por medio de la incorporación de estas mini-aplicaciones en los sitios de redes sociales como Twitter, Facebook, LinkedIn, MySpace, y mucho más.  Pero esto no es el final, también hay que llegar a los teléfonos móviles. Y es precisamente ese acercamiento que recientemente anunció QuestionPoint y la empresa Mosio (Text-A-Librarian). Se trata de integrar ambos servicios para que los usuarios puedan comunicarse con su bibliotecario virtual desde sus teléfonos móviles.  El servicio (en su fase inicial) estará dispuesto en EE.UU y ojalá pronto en otros países, incluido México.

La euforia por hacer del referencista una entidad móvil no recibe todavía el debido énfasis. ¿Se espera que sea el referencista el que siempre espera en su silla? ¿Por qué no incentivar al referencista a abandonar su sedentarismo?  Existe ya la posibilidad de navegar en todo territorio nacional en varios países de Europa sin necesidad de cables.  Se necesita sólo una mini-laptop y una tarjeta de teléfono móvil. Pero llevar una lap top –por más mini que sea- no es de lo más práctico y tiende a ocasionar miradas extrañas.  Lo óptimo es poder hacer referencia vía un teléfono móvil potente como los nuevos android (que no usan teclados físicos sino digitales).  Así que decidí comprar un teléfono Google HTC android, pero para mi sorpresa, no tiene Adobe Flash integrado.  El software de QuestionPoint funciona a base de teconología Flash.  No me conformaba a aceptar que no hubiese un teléfono con Flash, así que me di a la tarea de buscar y me enteré que el teléfono Google HTC Hero –y otros- tiene Flash integrado.  Esta vez no cometería el error de comprar otro teléfono y terminar coleccionando aparatos inservibles para mi ocupación.  En la tienda me dejaron abrir un HTC Hero y conectarme a Internet para asegurarme de que funcionaba para el software de QuestionPoint que usamos en la biblioteca de la Universidad de Montemorelos.  La última fase de la autenticación no logró pasar.  Quedé contento de que por lo menos no cometí el mismo error de comprar algo que no me sirve para lo que lo quiero, pero también insatisfecho de que no se haga el mismo esfuerzo por hacer del referencista una entidad móvil. 

Sé, no obstante, que es sólo cuestión de tiempo para que la profesión del referencista pueda también ser portátil y discreta…”Pacientemente esperé a Jehová, y se inclinó a mí, y oyó mi clamor” (Salmo 40:1)

Cartas Abiertas

En el artículo de Michael Buckland titulado “¿Qué es un documento?” se presenta el relato histórico de cómo el término “documento” se ha transformado a lo largo del tiempo, ya que éste no incluye únicamente texto, sino también objetos tridimensionales, como por ejemplo las esculturas. En el mismo artículo se da una definición que encapsula la esencia de lo que es un documento y dice: “Un documento es cualquier fuente de información, en forma material, que se puede usar como referencia o estudio o como un objeto autoritativo…”

El autor cita a una bibliotecóloga francesa de nombre Suzanne Brief quien ofrece nociones avanzadas de lo que constituye un documento. Ella dice que es “evidencia en apoyo a un hecho” y que puede ser “cualquier seña física o simbólica, preservada o grabada, que intenta representar, reconstruir o demostrar un fenómeno conceptual o físico”. Buckland resume las aserciones de Brief en los siguientes puntos:

  1. Sólo los objetos físicos pueden ser documentos.
  2. Hay un elemento de intencionalidad de usar tal objeto como un documento.
  3. El objeto debe ser procesado en un documento (preservación/grabación).
  4. Hay una percepción de que el objeto es un documento.

Al final del artículo, Buckland dice que los puntos principales que crean diferencias entre los divergentes puntos de vista acerca de lo que debe ser un documento tienen que ver con el formato y la función. Dice, por ejemplo, que si nos limitamos y enfocamos en el aspecto del formato para delinear los factores que determinan un documento se crea un concepto más elusivo. El autor favorece y da más crédito al uso de la función o funcionalidad para determinar lo que es un documento, el cual apoya el origen etimológico de la palabra documento: un medio de enseñanza o –usando el concepto de Suzanne Brief– “evidencia de la cual aprendemos”.

Varias disciplinas han contribuído al complejo concepto de la palabra “documento”, entre ellas la comunicación y la antropología, pero no sobresale la teología. Sin embargo, el concepto de “documento” se manifiesta en los escritos bíblicos. 

En esencia, el contexto de la Biblia es un conflicto entre el bien y el mal. De las páginas del relato bíblico se desprende una guerra que comenzó en los cielos con Lucifer quien fue echado de ahí y restringido al planeta tierra. Al caer Adán y Eva presos del engaño de Lucifer se convirtieron automáticamente –junto con sus descendientes– en sujetos del dominio del archienemigo de Dios. Sólo por medio del ejercicio del libre albedrío y la aceptación del plan de redención es como se pueden zafar de este destino. Quienes optan por el plan de salvación llegan a ser hijos/as de Dios. En 1 Corintios leemos: “Porque según pienso, Dios nos ha exhibido a nosotros los apóstoles como postreros, como a sentenciados a muerte; pues hemos llegado a ser espectáculo al mundo, a los ángeles y a los hombres.” Y en 2 Corintios 3:1-3 dice: “¿Comenzamos otra vez a recomendarnos a nosotros mismos? ¿O tenemos necesidad, como algunos, de cartas de recomendación para vosotros, o de recomendación de vosotros? Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, conocidas y leídas por todos los hombres; siendo manifiesto que sois carta de Mesías expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón”.

Vemos, entonces, en estas dos citas, que los cuatro elementos que determinan lo que es un documento se cumplen. A saber que los seres humanos –en el contexto cósmico– son documentos o cartas abiertas. Recapitulando: 1. Los seres humanos son objetos físicos. 2. Hay una intención o propósito en la vida del creyente. 3. Dios los preserva para un propósito. 4. Los ángeles y la humanidad los perciben como documentos.

El Arca de Noé del Conocimiento

En mi viaje a la ciudad de Núremberg, Alemania, en julio del 2008, para encontrarme con los esposos Korniejczuk, estando en el aeropuerto de Düsseldorf me dirigí al quiosco de revistas para adquirir material de lectura para el viaje y me llamó la atención la portada de la revista popular alemana PM.

El título rezaba “El arca de Noé del conocimiento”. La idea central del artículo era el esfuerzo de las universidades y otras empresas para preservar la herencia del conocimiento de la humanidad. La problemática radicaba –según el texto— en decidir lo que verdaderamente es importante digitalizar para que el registro pueda ser accesible a generaciones futuras.

La simbología del arca de Noé en el mundo de la información es adecuada. El propósito en ambas eras –la antediluviana y la postmoderna— es la misma; es decir, es un intento de salvación. El hombre postmoderno basa su existencia en el adagio “je pense; donc je suis” (pienso, luego existo). La herencia colectiva de este pensar ha representado para la humanidad la búsqueda de su lugar en el cosmos. Por esta razón le es imperativo a la humanidad postmoderna preservar su pasado en su intento de asegurar su futuro.

Ciertamente, el conjunto de repositorios de conocimiento representan un arca de preservación; un arca en un abundante océano de datos que, paradójicamente, es una amenaza al concepto de significado. Este creciente “océano” aumenta el caos, y la humanidad debe crear cierto orden y significado a este proceso colectivo del pensar humano.

Punto de Referencia es el nombre de esta nueva columna. Tiene como objetivo servir como una agencia de conocimiento que asesora y asiste a los usuarios en su búsqueda de información. La labor de un referencista va más allá de lo que se puede encontrar con los motores de búsqueda. El referencista reconoce que de los datos surge la información y de la información conocimiento; del conocimiento, sabiduría. Si bien la humanidad postmoderna hace del conocimiento su fin e inconscientemente su “salvación”, para el ser humano de fe, el conocimiento es una revelación continua de su Hacedor. Su labor implica la identificación de fuentes de conocimiento que fomentan la filosofía de la fe.

En nuestro caso, como referencistas adventistas, tenemos como función el fomento de la fe y, específicamente, de la fe adventista. Desde este prisma, toda la gama del saber humano está impregnado indeleblemente de la autoría divina de donde surge todo verdadero conocimiento. Este proceso de identificación demanda la capacidad de discriminar –un término políticamente no correcto— entre lo que favorece la misión y lo que la perjudica. Esto no quiere decir precisamente que se tenga que recurrir a la censura, pero sí de redirigir y fomentar los recursos que facilitan los esfuerzos corporativos de la institución.

“Nuestra ciencia es imperfecta… cuando llegue lo perfecto, desaparecerá lo imperfecto. Ahora vemos como por medio de un espejo: confusamente… ahora conozco de manera imperfecta…” (paráfrasis de 1 Corintios 13:9-12)

¿Debe tu biblioteca tener una política sobre medios de comunicación sociales?

Indiscreciones de Facebook, tweets ambulantes, comentarios arriesgados.  Evíta estos riesgos con unas reglas simples.

Por Ellyssa Kroski — School Library Journal, 10/1/2009

Traducido por Raúl Cervantes – Universidad de Montemorelos, 30 de diciembre de 2009

En enero de 2009, James Andrews vice-presidente de Ketchum Interactive viajó en avión a Memphis, TN para hablar con un cliente importante, FedEx, acerca de los medios sociales.  Rumbo a su presentación, Andrews entró a su cuenta de Twitter y publicó: “Les confieso que estoy en una de esas ciudades donde me rasco la cabeza y digo ‘¡mejor muerto que vivir aquí!’”

¿El problema?  Uno de los fans de Andrews, empleado de FedEx, compartió el comentario con sus colegas, causando un desastre de relaciones públicas que rondó el globo.

Los medios de comunicación actuales son vehículos poderosos que permiten a las organizaciones conectarse e interactuar con muchas y diversas audiencias.  Con más de siete millones de usuarios, Twitter crece a un ritmo de 1, 382 por ciento, Facebook presume de más de 250 millones de miembros activos y escritores novatos han iniciado más de 133 millones de blogs.   Mientras que es cierto que la alta popularidad de estas aplicaciones ha abierto un mundo de oportunidades para desarrollar una marca o crear una comunidad, la naturaleza pública y social de estos servicios también trae consigo riesgos potenciales.  Es por esto que las organizaciones –incluyendo las bibliotecas – han comenzado a desarrollar políticas de uso de los medios de comunicación sociales tanto para los empleados como los usuarios.

De hecho, muchas bibliotecas escolares han comenzado a trazar políticas para estudiantes y a delinear directrices del uso aceptable de blogs y otros medios de comunicación sociales.  Las escuelas enfrentan varios retos al desarrollar tales políticas debido a que los sitios Web sociales son a menudo restringidos por el distrito escolar o incluso son bloqueados del todo.

¿Porqué tener una política sobre medios de comunicación sociales?

Los beneficios de establecer una presencia en los medios sociales están llegando a ser cada vez más aparentes a medida que compañías como Dell comparten relatos de éxito, pero también hemos oído historias de errores vergonzosos en Facebook, usuarios impulsivos de Twitter, y autores de blogs que hablan demasiado directo.  En un tiempo cuando la distinción entre los ámbitos profesionales y personal tienden a no ser tan definidos y aparentemente todos tienen un perfil de Facebook o Twitter, una política sobre medios sociales es una forma útil de establecer algunas reglas básicas para empleados con respecto a sus actividades en línea.  Es también un recordatorio de que el contenido que publican no es privado y que puede, en el final de los casos, reflejarse en la organización. 

Una política de medios sociales puede establecer directrices definidas para los empleados que publican en nombre de la organización, como también para empleados con cuentas de medios sociales.  También se han empezado a crear normas para usuarios informándoles lo que es aceptable publicar en el blog y páginas comunitarias de una organización.

Algunas corporaciones grandes como IBM, la BBC y el diario Wall Street Journal, están entre las muchas compañías que han creado directrices para el uso de blogs y computación social.  Las bibliotecas y organizaciones como Western Kentucky University Library, St. Petersburg (FL) College Library, y Library and Information Technology Association han desarrollado políticas sobre el uso de blogs para sus empleados.  Whitman Public Library, Kern County (CA) Library, and the Monterey (CA) Public Library también han diseñado políticas sobre los comentarios públicos y el establecimiento de contactos profesionales.

Muchas bibliotecas escolares bloquean los sitios Web para el establecimiento de contactos profesionales debido a que las políticas de sus administraciones no permiten que el uso de los medios sociales, pero eso no significa que sus  empleados no usen Twitter o que no establezcan contactos profesionales vía sus cuentas personales.  Aún esas bibliotecas querrán dar consideración al establecimiento de algunas normas.

¿Qué debe incluír dicha política?

Al considerar el desarrollo de una política interna sobre medios sociales, usted querrá mencionar los diferentes tipos de aplicaciones como blogs, Facebook, y otras redes sociales y servicios de micro blogs como Twitter y también dar espacio a las tecnologías emergentes.  Busque políticas ya establecidas para ver cuales son las mejores prácticas y sugerencias.  Querrá también presentar el documento de la política en formato Wiki (lo que IBM hizo), puesto que permite actualizar dicha política a medida que aparecen nuevas tecnologías.  Estos son algunos de los puntos que querrá considerar en su política de medios sociales:

Use una declaración de exención de responsabilidad.  Incluya una exención de responsabilidad en su blog personal y otros sitios sociales en la declara que las opiniones son suyas y no las de su empleador.  Por ejemplo: “Las opiniones expresadas en este sitio Web son de mi autoría y no representan necesariamente las de [insertar el nombre de la organización].” 

No comparta secretos.  Sea cuidadoso/a en no revelar información confidencial y comercial, incluyendo detalles financieros o cualquier otro asunto interno.  Revelar información privada de usuarios específicos, compañeros de trabajo, o cualquier otra persona afiliada a la biblioteca es también una violación. 

Sea usted mismo/a. Si publica acerca de asuntos relacionados con su empleador, sea franco acerca que su identidad y para quién trabaja.  Aunque algunos autores de blogs publican de forma anónima, se recomienda que use su nombre real y su rol profesional.

Respete los derechos del autor.  Es su responsabilidad entender los derechos del autor y las leyes de uso justo con respecto a la publicación de contenido protegido y fuentes de referencia.  Es una costumbre en el mundo de los blogs citar las fuentes enlazándolas dentro de las publicaciones y se recomienda que usted también lo haga.

Respete a sus compañeros. Respete la privacidad de sus compañeros de trabajo y evite publicar fotos, videos o conversaciones sin su permiso.

Evite riñas en línea. Si tiene una diferencia de opinión con alguien en línea o desea publicar acerca de un asunto controvertido, favor de hacerlo de manera profesional.  Externe su opinión, pero no use los medios sociales para ataques personales o argumentos inflamatorios, y recuerde que lo que publique no es un asunto personal y que puede impactar a la organización.

Publique información certera.  Usted es responsable de revisar la certeza de la información que publica en línea.  Sea diligente en su investigación para asegurarse de que lo que publica es factual, correcto y, si fuere posible, proporcione fuentes para apoyar sus comentarios.

Consulte el manual de empleados. Sea consciente de que todas las políticas existentes y las directrices de comportamiento del empleado se extienden a la arena en línea como también al lugar de trabajo. 

Use el buen juicio. Piense en el tipo de imagen que quiere proyectar en beneficio de la organización cuando publica en redes socio-profesionales o en sitios de medios sociales.  En algunas instancias lo que publica será visto y almacenado permanentemente en línea una vez que haya pulsado el botón de “publicar”.  En sitios donde publica su afiliación profesional, asegúrese de que su perfil se adhiere a criterios establecidos, especialmente si está usted recién contratado.

Proporcione servicio de calidad. Piense en lo que puede ofrecer a la comunidad, ya sea que se trate de publicaciones de blog consideradas y relevantes, tweets noticiosos, o ayuda de tarea y enfóquese en proveer eso consistentemente.  Busque oportunidades en estos sitios sociales para ofrecer recomendaciones o servicios y así captar la atención de los usuarios y proveer servicio de calidad a la comunidad.

Acepte la responsabilidad. Si se equivocó en algo, admítalo y siga adelante.  Cometer errores no significa el fin del mundo y a largo plazo es mejor ser honesto y pedir disculpas que negarlo y encubrirlo.

Las bibliotecas también desarrollan políticas para guiar a sus usuarios en el uso apropiado de las páginas Web de sus instituciones.  Estas directrices incluye informar a los usuarios de que sus comentarios y lo que publican será monitoreado antes de hacerlos públicos, y que al publicar en el sitio, el usuario acepta indemnizar a la biblioteca de todos los responsabilidades que pudieran suscitarse como resultado del contenido creado por el usuario.  Algunas bibliotecas se han reservado el derecho a editar o modificar comentarios y reproducir esos comentarios y mensajes en otros lugares públicos.  

Aparte de establecer políticas sobre medios de comunicación sociales, querrá usted también patrocinar sesiones de entrenamiento y orientación sobre el uso de la Web social.  Estas sesiones tendrían el propósito de educar a los nuevos usuarios sobre asuntos de privacidad y acerca de las cosas que deberían o no publicar en línea.  Las bibliotecas querrán entablar nuevos procesos de flujo de trabajo conjuntamente con sus políticas, tales como designar a una persona como responsable de enviar tweets en nombre de la biblioteca, o responsabilizar a alguien para que modere los comentarios y administre lo que se publica o comenta.

  • Las políticas sobre medios de comunicación sociales no tienen que ser extensas o parecer como una lista tiránica de reglas.  Sin embargo, unas cuantas directrices pueden alcanzar mucho al ayudar a la gente a usar los medios sociales sabiamente.

 

Información de la autora

Ellyssa Kroski (ellyssakroski@yahoo.com) es una consultora de información, referencista de biblioteca, escritora, y oradora de conferencias, así como miembro adjunto de la  facultad en Long Island University, Pratt Institute, NY, y San Jose (CA) State University. Publica en iLibrarian.

Fuente: http://www.schoollibraryjournal.com/article/CA6699104.html#Why%20have%20a%20social%20media%20policy?

La Jornada: Acuerdan crear la biblioteca virtual más grande de México

Rectores y directores de centros públicos de investigación suscribieron una carta-compromiso para impulsar la creación del Consorcio Nacional de Recursos de Información Científica y Tecnológica, que busca crear la biblioteca virtual más grande del país con acceso en línea a las revistas, libros y documentos científicos electrónicos más prestigiosos del planeta.

Se prevé que en su primer año de funcionamiento, programado para 2011, se cuente con al menos 12 mil revistas electrónicas disponibles para cientos de instituciones de educación superior tecnológicas, así como universidades federales, estatales y particulares.

La Jornada: Acuerdan crear la biblioteca virtual más grande de México